lunes, 8 de septiembre de 2008

"Chapas", decepciones y polémicas


Los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 han coronado a dos deportistas en lo más alto del Olimpo: el nadador Michael Phelps y al atleta jamaicano Usain Bolt. El primero, ha batido el récord de siete medallas de oro conseguidas por Mark Spitz en los juegos de Munich 1972. Bolt ha batido el récord del mundo de los 100 metros lisos con una marca galáctica, y que pudo ser más baja porque se paro en las últimas zancadas.

Por otro lado, la organizadora de tal evento, China, ha logrado más de 100 medallas (cosa bastante previsible, sobre todo si son más de 1000 millones de personas) y Estados Unidos ha conseguido más que los asiáticos, pero se han quedado segundos en el ranking medallista.

En lo que respecta a la participación española, se puede decir que ha habido suerte dispar para nuestros deportistas. Se han obtenido 18 medallas, una más de las que preveía el Comité Olímpico Español (COE) y no se han llegado a las 22 chapas que todos estábamos esperando con ilusión. Y alguna de éstas podía haber cambiado de color si no fueran por unos árbitros pro-NBA, un comité de regatas que, literalmente, ha hecho la mayor de las vergüenzas posibles y porque los chinos compiten at home.

De toda la bonanza que hemos conseguido, hay que destacar a varios deportistas: El primero de ellos es Samuel Sánchez, que consiguió una de oro bastante inesperada. Principalmente porque si alguno de los españoles tenía opción, ésos eran Freire y Valverde. Lo de Joan Llaneras es de traca. Con 39 años que tiene, ha ganado una medalla de oro y otra de plata, con su compañero Toni Tauler. Menos mal que la federación lo quería retirar de la competición…Y la chapa de Leire Olaberria.

Rafa Nadal es casi un extraterrestre en la Tierra. El gran juego que ha desplegado el mallorquín durante todo el año ha vuelto a tener recompensa con una gold medal. Y con el número 1 del ranking mundial, por delante de Federer. La natación sincronizada es un éxito para los españoles. Las sirenas de la piscina tienen dos medallas muy merecidas. La clase tornado será recordada por Antón Paz y Fernando Echavarri. La vela nos da alegrías y ellos son un ejemplo. Otro que no falla con su cita con las medallitas es David Cal. Se lleva dos platas para las tierras gallegas.

La medalla más sorprendente y que más alegría ha causado en el COE ha sido la de Saúl Craviotto y Carlos Pérez. No partían como favoritos y se llevaron la gloria para nuestro país. En lo que se refiere a los equipos masculinos, el balance es positivo. Los tres medallones conseguidos por el balonmano, baloncesto y hockey hierba son una recompensa a muchos años de trabajo y también de alguna que otra derrota. También quiero recordar al esgrimista José Luís Abajo, “Pirri”. Una de bronze al cuello. Y de Anabel Medina y de Virginia Ruano. El tenis femenino se lleva un premio.

Aunque no todos los frutos han sido dulces. Nos hemos llevado algunas decepciones y que muchos no esperaban. La judoka ilicitana Isabel Fernández ha sido una de éstas. Su veteranía y sus dos medallas olímpicas no sirvieron de nada. La marcha de Paquillo Fernández fue otra pena. No hizo un buen final de carrera y lo pagó. Y nosotros lo lamentamos profundamente. La mala pata de la vallisoletana Marta Domínguez provocó que se fuera de vacío en los 3000 obstáculos, cuando iba por el bronce.

Una lástima fue lo del triatleta Javier Gómez Noya. Es el líder del campeonato del Mundo, ha ganado muchas pruebas en los últimos años y cuando llega la cita olímpica, que para muchos deportistas como él es la oportunidad de ser “famosos”, acaba con la chapa de chocolate. También hay que decir que tenía problemas estomacales y en el tendón de Aquiles. Aunque en esta cita, eso casi nunca es excusa.

Finalmente, voy a nombrar algunos nombres más: Mario Pestaño, que llegaba a la cuidad pekinesa con la tercera mejor marca del año, no pasa ni a la mejora. Marina Alabau, que llegó a estar tercera, acabó sin medalla de bronce. María Vasco, que entró en el “Nido de pájaro” en tercera posición, finalizó quinta. Y finalmente, el taewondista Juan Antonio Ramos. Es todo un ejemplo de autocrítica, de lucha y de sinceridad.

Y mención aparte de las judokas Esther San Miguel y Leire Iglesias. Si a uno se lo explican, no se lo creen. En el caso de la primera, gana todos los combates de la repesca, y cuando tiene la posibilidad de metal, va y pierde. En el segundo, la deportista cae en semifinales y volvió a caer en la lucha por el bronce. Aunque también me acuerdo del piragüista español de aguas bravas, Ander Elosegui.

La sombra o el fantasma de la polémica volvieron a aparecer. En este caso, en la cita olímpica. El caso de la vela es de escándalo. Nos alegramos por la medalla de plata conseguida por Iker Martínez y Xabi Fernández en la clase 49. Pero lo de los jueces es de traca. Dejaron participar a los daneses con un barco que no era el suyo, cosa que no se debió permitir, y todavía se llevan la medalla de oro. Yo lo tengo claro. Si se lesiona algún jugador de la Selección Española de fútbol en la Copa Confederaciones, me pido a un buen jugador de un equipo que haya quedado eliminado y a jugar con la "roja".

Una querella se merecen los árbitros que pitaron la final del baloncesto masculino. Sobre todo me da pena por esos dos árbitros europeos que fueron manipulados para pitar todos los pasos a favor de Kobe Bryant y LeBron James para que se lleven el título olímpico.

Un caso menos conocido, aunque igual de importante, es el de la luchadora Maider Unda. La pelea que tuvo con la polaca Wieszczek fue de todo, menos legal. Mordía, tiraba de los pelos y arañaba. Vamos, lo que se dice luchar y pegar puñetazos de forma honrada y deportiva, creo que no.

Así, también merece mención el gimnasta Gervasio Deferr. Si la competición hubiera sido en la ciudad de Honolulu, pienso que el color de la medalla habría sido otro. No se ha querido hacer mucha pupa, pero creo que es de recordar. El consuelo para él es una silver medal.

Finalmente, quiero recordar algunas frases dichas por deportistas españoles en esta competición mundial, y que en algunas ocasiones, se roza el cielo. Voy a escribir las declaraciones del taewondista Juan Antonio Ramos: “De un quinto puesto no se acuerda nadie”. “La vida es una mierda”. En algunos sentidos, sí, da asco.

Pero lo que es de aplaudir, es el hecho de que no tenga pelos en la lengua. Y sobre todo, claridad y sinceridad. Esto lo dijo después de perder los dos combates definitivos por las medallas. Otro que se encamina por este camino es el jugador de balonmano, Iker Romero. Lo dijo bien claro: “La mayor cagada de nuestra vida”. Eso, después de perder la semifinal ante Islandia. Por lo menos, se llevaron la medalla de bronce, que sirvió de broche de oro para el gran portero que es David Barrufet.

Sonrisas, alegrías, lágrimas y en definitiva, un cúmulo de sentimientos nos deja los Juegos Olímpicos de Pekín. Ahora, habrá que esperar cuatro años más, en la ciudad británica de Londres 2012. Y los españoles esperamos que Madrid acoja los del año 2016. Todo llegará si se persigue con insistencia.


- Fuente de la fotografía de Carlos Pérez y Saúl Craviotto: http://jjoo.marca.com/2008/2008/08/23/piraguismo/1219481122.html

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