
Por fin llegó el domingo. El gran derbi. Y decepcionarion bien poco los dos equipos. El R.Madrid jugó una primera parte buena para lo que se ha visto de los madridistas esta temporada. Encerró al Barça entre un montón de camisetas blancas. En la segundo acto, se igualó la contienda. Apareció Zlatan desde el banquillo y puso la pegada que al Madrid le faltó.
Los primeros 45 minutos dejaron bien claras las intenciones merengonas. Defendieron bien, todos juntos y en su propio campo, se mantuvieron ordenados y salían a la contra de forma endiablada. La estrategia le salió bien a Pellegrini. El Barcelona, por su parte, empezó con un par de subidas de Dani Alves desde la banda y hasta el minuto 37 no creó peligro a la portería de Casillas.
El centro del campo se convirtió en una amalgama de futbolistas. Habían muchos en pocos metros. Una encerrona. Los azulgranas se atascaron. No encontraron brechas en la defensa rival. Y en esas, Cristiano Ronaldo tuvo la ocasión más clara: una contra que condució Kaka' y que el portugués finalizó pero Valdés mandó el disparo a saque de esquina. Aunque no fue éste el único susto. Marcelo controló un esférico en el área local y tiró a puerta. No se preocupen. Puyol, el capitán, surgió para mantener intacta la red de Victor Valdés. En esas, se llegó al descanso con el resultado gafas.
El descanso le vino bien a los pupilos de Pep. Igualaron el encuentro al salir de los vestuarios. El Barça empezó a tener el esférico y se apreció la igualdad entre las dos escuadras. Por su parte, las consignas de Pellegrini no cambiaron. El momento clave se produjo en el 51: Henry sale y el sueco entra. Cinco después, una jugada aparentemente sin consecuencias acabó con un centro preciso de Alves que Ibrahimovic introduce en el arco de Iker Casillas. Las más de 97.000 personas explotaron de alegría. El nuevo 9 del Camp Nou calló las bocas de aquellos (como yo) que mantíamos la tesis de que en los partidos importantes se escondía.
Con el marcador a favor, todo parecía que iba a ser sencillo para los de casa. Posteriormente, Busquets incercepta con la mano el balón y el árbitro le mandó al vestuario por dos tarjetas amarillas. A partir de aquí, el R. Madrid se volcó sobre la defensa culé con el objetivo de lograr el empate. Varios acercamientos al área pusieron a muchos con el corazón en un puño. Tranquilos, estaba por allí Puyol, el mejor del match. Él paraba los temblores, el suspense y aliviaba a los que asistieron y a los que lo vimos a través de la pantalla de la televisión. Lo detuvo casi todo.
En los compases finales, los barcelonistas tocaron la pelota a placer, lo que provocó la expulsión de Lass Diarrà. Ya en el descuento, Messi tuvo en sus botas el segundo tanto en una ocasión igual de clara que la de Ronaldo. Y como pasó anteriormente, el guardameta envió el chut al córner. En el 93, Undiano Mallenco señaló el fin de la contienda. El Barça vuelve al liderato del campeonato nacional de Liga de 1ª División.
El R. Madrid jugó, probablemente, el mejor partido de la temporada. Concedió pocas oportunidades. Dieron la sensación, por primera vez, de ser un bloque. Y salieron derrotados. Eso demuestra lo difícil que resultó para los chicos de Guardiola resolver una tarea nada sencilla. Aprovecharon la primera ocasión de la que dispusieron, algo poco habitual. La pegada y la garra la puso el Barça. Fueron los dos factores por los que el marcador se decantó al final a favor del Barcelona.
Fuente de la fotografía: AFP



