
Ésta es una historia personal, como otras tantas que vosotros, queridos lectores, podéis contar en vuestro blog, en vuestro diario personal. La de hoy trata de un señor periodista llamado Andrés Montes.
Querido Andrés:
Te conocí una madrugada de finales del mes de octubre. Eran las tres de la mañana y me quedé dormido porque quería ver el debut de Pau Gasol en la NBA con los Memphis Grizzlies. Con el susto de ver que me había quedado durmiendo (ya que el partido empezó a las dos de la madrugada) me levanté de mi cama y con la cara lleña de legañas me dirigí al comedor de mi casa. Una vez allí, encendí la tele y puse el Canal + cuando era analógico.
Entre el sueño y el agobio en mi cuerpo vi en un tiempo muerto a un hombre calvo, de piel bronceada, con unas gafas redondas y una pajarita. Destacaba por la voz grave que tenía. A su izquierda, A. Daimiel, con pelo rizado y bien arreglado. Me quedé viéndolos durante una hora. Me gustó su forma de narrar los partidos: me entretuvo. Con el pitido final y la derrota de los Grizzlies, volví a la alcoba porque al día siguiente, sobre las ocho y media, cantaba el cuco. Tenía 13 años y todavía iba al colegio. Año 2001.
Posteriormente, supe que retransmitían los partidos del jueves por la noche en diferido los viernes por la tarde. Me quedé muchas tardes viéndole porque en esa época estaba sólo, sin amigos. Me hizo mucha compañía por aquellos días y de vez en cuando sacaba de mí una sonrisa. Pasé muchas tardes con él y Daimiel. Y de paso, me aficionó en un deporte llamado BALONCESTO al que nunca le había prestado atención.
Una vez llegué al instituto, seguí viéndole los viernes por la tarde. Aunque reconozco también que me perdí muchos partidos porque me iba al polideportivo, a quince minutos de mi hogar, a jugar con los colegas. Pasaron cuatro años y me encontraba en segundo de bachiller. Por aquellos días te veía a través de Cuatro los viernes por la noche. Pero un día desapareciste.
Y te encontré en la Sexta, un nuevo canal que apostó fuerte por tí. Dejaste los partidos finales de la NBA para narrar los partidos de España en el Mundial de Alemania. Con Antonio Esteva, "Chapi" Ferrer y compañía cantabas los goles de la roja y de paso, ponías motes a los futbolistas. Al igual que con los jugadores del baloncesto. "Tiburón" Puyol o "Humphrey Bogart" Xavi son algunos ejemplos.
Mucha gente te criticó porque decían que eras un periodista de canasta y no de portería. Pero tu seguiste con lo tuyo. Apartaste las críticas y te dedicaste a contarnos los partidos de la Sexta los sábados por la noche. Con tu estilo peculiar, siempre divertido, ameno y con una característica que te hará inolvidable: eres y serás la única persona capaz de hacer divertido lo aburrido. Todo un crack.
Cantaste las canastas de la selección española de Baloncesto en Japón con Juanma Iturriaga y con Juan de la Cruz. Los encestos más históricos de este país. Los Gasol, Navarro, Felipe Reyes, Carlos Jiménez consiguieron ser campeones del mundo por primera vez en su historia. Y sin olvidarnos de tus épicas batallas para traer el jamón desde España.
El tiempo pasó y continuabas hablando de fútbol. La final que perdió España frente a Rusia en Madrid fue una pequeño tropiezo en el camino. Pero en esas, finalizó la temporada 2008 / 2009 con un dominio incontestable del Barcelona. El inventor del tiki taka se rendía ante el equipo que mejor aplicó su filosofía.
Llegó septiembre con el Europeo de Baloncesto en Polonia. Comenzó mal y acabó muy bien. Primera Eurocopa para España en su historia. Y ahí estabas tú para retransmitir alegría y felicidad. Y sin saberlo, te fuiste de la Sexta y de todos nosotros con una frase que te acompañará y que nos acompañará para siempre: la vida puede ser maravillosa.
Viernes 16 de octubre. Sobre las 22.50, llegué feliz y contento al centro comercial L' Aljub. Dentro de pocas horas, cumplía un año más, 21. No tenía ni idea de lo que iba a suceder allí. Me encontré con mis amigos, los saludé y uno de ellos, Fernando, me dijo: "¿sabes que ha muerto Andrés Montes, el que comentaba el futbol y el baloncesto...?". Me quedé helado como un iceberg. Le dije que no podía ser verdad. Me contó que escuchaba Radio Marca y que dieron como noticia de agencia de última hora que encontraron el cuerpo de Andrés Montes sin vida en su casa. No supe qué responder. Le comenté que lo miraría en casa después de jugar a los bolos.
Y así lo hice. Y lo ví en dos teletextos. Me dio un bajon y me costó mucho quedarme durmiendo. Se fue sin avisar, en silencio, en su hogar. Y también se va con él muchas tardes y algunas noches en vela, de madrugada, con mi madre dándome la brasa para que me fuera a dormir.
Un pequeño trozo de mi alma está contigo Andrés. Te acompañará alla donde ahora te encuentres. La huella que has dejado en este mundo nunca se borrará. Los que hemos vivido muchas alegrías contaremos a los que vienen tus canastas, tus goles, tu felicidad. La felicidad de conocer gente y la satisfacción que tenías de conocerte a tí mismo.
Tengo una espina clavada y que me la llevaré conmigo: Me gustaría haberte conocido, haberte escuchado, haber aprendido de tí los secretos de esta profesión.
Gracias MAESTRO, gracias por todo lo que nos ha dado, gracias por todo lo que he vivido contigo al otro lado de la televisión y también de la radio. Gracias y mil millones de gracias.
Porque eres irrepetible, Andrés Montes. Adiós jugón, hasta siempre.
Fuente de la fotografía: http://www.as.com/mas-deporte/foto/andres-montes/dasmas/20091017dasdasmas_2/Ies Dani Sánchez
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